Yoga De Mujer. Otoño Medio

«El imaginario estacional es una brújula interna. Nos ayuda a descubrir dónde estamos y qué necesitamos para acompañarnos».

Montse Cob
Bosque de ribera en Otoño Medio con el suelo cubierto de hojas caídas, un arroyo y una persona en postura de balasana. Noviembre, número 3: Otoño Medio.

01 · OBSERVAR LA NATURALEZA

¿Qué ocurre fuera?

En la carta anterior mirábamos la copa de los árboles. Sus colores, sus cambios y los distintos tiempos de las hojas para desprenderse.

Hoy te propongo bajar la mirada.

Si sales a pasear, quizá encuentres hojas que ya cubren los caminos. Se superponen, se acomodan entre piedras, ocupan pequeños huecos. Algunas están secas y crujen al pisarlas. Otras, húmedas, se adhieren a la tierra. Todavía puedes reconocer sus nervaduras, sus bordes, las formas que antes veías a contraluz en las ramas.

El paisaje continúa ahí abajo.

Es el Otoño Medio. La mirada encuentra ahora el suelo que recibe las hojas y el manto que van formando. Bajo un mismo árbol conviven zonas cubiertas y otras descubiertas. El viento las reúne en un rincón, la lluvia las pega al camino. Cada paseo ofrece una composición distinta.

Me gusta detenerme en esos detalles que pasan desapercibidos cuando camino mirando hacia delante. A veces basta con bajar los ojos para descubrir cuántas cosas están ocurriendo cerca de mis pies. También cambia mi manera de caminar: acorto el paso, elijo dónde apoyarme, escucho el sonido de lo que piso.

Durante tu próximo paseo, detente un momento. Observa los colores, las capas, las texturas. ¿Qué encuentras a tus pies?

Si te apetece y el lugar lo permite, descálzate un instante. Percibe la temperatura, la humedad, el relieve. Quizá el suelo sea firme bajo una capa de hojas blandas; quizá encuentres pequeñas irregularidades que con el calzado apenas advertías. Date tiempo para sentir y decidir si quieres permanecer ahí o cambiar de lugar.

Y, si prefieres seguir calzada, puedes detenerte igualmente y prestar atención al contacto. ¿Cómo notas el terreno bajo tus pasos?

Estés donde estés, te invito a mirar ese lugar que sostiene tus pasos. A observar qué hay bajo tus pies y cómo te encuentras con ello.

02 · OBSERVAR EL CUERPO DE MUJER

¿Qué ocurre dentro?

Al bajar la mirada hacia el suelo, aparecen nuestros pies.

Los pies de las mujeres no son simplemente una versión más pequeña de los de los hombres. Los estudios han encontrado diferencias medias también en su forma y proporciones, en zonas como el talón, el antepié —la parte que queda justo detrás de los dedos— y el arco.

Estas diferencias varían entre estudios y poblaciones. Hay mucha diversidad: no existe una única forma de pie de mujer.

En Yoga De Mujer, esta información nos invita a mirar nuestros propios pies con curiosidad. A reconocer su forma, el espacio que necesitan y cómo encuentran apoyo. Mueve cada dedo. Es fascinante que sean independientes y a la vez formen parte de un todo. ¿Por qué tenemos cinco dedos? La anatomía del pie humano evolucionó para permitir la bipedestación.

Pies descalzos sobre hojas de otoño, con la estructura ósea del pie visible en transparencia

Observa tus pies. ¿Cómo están colocados? ¿Tienen espacio? ¿Te resulta cómoda su posición?

Mira tus dedos. ¿Descansan extendidos, se recogen, se acercan unos a otros? Percibe el contacto del talón y de la parte delantera del pie con el suelo. Quizá reconozcas unas zonas con claridad y otras apenas las notes.

Si te colocas en Tadasana, prueba a cambiar ligeramente la separación de los pies o a orientar sus puntas un poco hacia fuera. Después vuelve a la posición anterior y compara. ¿Qué cambia en el contacto? ¿Y en tus rodillas o en tu pelvis?

Puedes explorar sin buscar que ambos pies se coloquen o se sientan exactamente igual. Conocer tus apoyos también es darte tiempo para probar, percibir y elegir.

03 · ELEGIR LA PRÁCTICA

¿Qué necesitas hoy?

Explorar el apoyo

Busca una silla estable y siéntate de una manera cómoda.

Coloca los pies sobre el suelo. Si no llegan con comodidad, puedes acercarles un soporte firme.

Tómate un momento para percibir el contacto. No necesitas repartir el peso de una manera determinada ni conseguir que ambos pies se sientan iguales.

Explora.

Cambia ligeramente su separación o su posición. ¿Qué ocurre en tus piernas? ¿Y en la pelvis? ¿Encuentras una posición más cómoda?

Mujer sentada en una silla, descalza sobre una alfombra redonda, con el texto: Ahora. Donde estés. Juega con la presión de tus pies en el suelo a medida que lees esto. ¿Qué sientes?

Ahora observa el peso de tu pelvis sobre el asiento.

Puedes probar a acercarte al respaldo y dejar que reciba parte del peso de tu espalda. Si te apetece, coloca un cojín.

¿Qué cambia?

Quizá percibas alguna diferencia en la comodidad, la respiración o el esfuerzo. Quizá necesites otro ajuste. También puedes levantarte y moverte.

Date tiempo para probar, comparar y elegir.

Esta exploración puede acompañarte después en la esterilla: antes de añadir esfuerzo, observa con qué apoyos cuentas y cómo quieres utilizarlos.

04 · UNA PREGUNTA PARA LLEVARTE

Las hojas encuentran un lugar donde posarse.

Nosotras podemos detenernos a reconocer dónde y cómo estamos siendo sostenidas. Quizá haya apoyos tan cotidianos que apenas los vemos. Otros se han vuelto insuficientes o necesitan cambiar con nosotras.

Saca tu diario, si te apetece, y pregúntate:

¿Qué apoyo concreto podría hacer más habitable mi día?

Puede ser adaptar tu lugar de trabajo, repartir una tarea, pedir compañía o expresar una necesidad. También recuperar algo que te ayuda y para lo que últimamente apenas encuentras espacio.

Tómate un momento para reconocer qué necesitas hoy. ¿En qué parte del día agradecerías un poco de ayuda? ¿Hay algo que estás sosteniendo sola y que te gustaría compartir?

Puedes escribir unas líneas o dejar que aparezca un dibujo, una palabra, una pequeña poesía. Algo que te inspire y te permita acercarte a lo que necesitas, aunque todavía no sepas explicarlo del todo.

Después, elige algo pequeño y posible. Algo que puedas probar y observar cómo te sienta. Si ese apoyo depende de otra persona, quizá el primer paso sea abrir una conversación.

05 · SI QUIERES PROFUNDIZAR

Explorando juntas

El imaginario estacional, la anatomía, la fisiología, la interocepción, la intuición y la neurociencia nutren las propuestas de Yoga De Mujer.

Si te resuena esta manera de comprender, escuchar y acompañar el cuerpo de mujer, te invito a seguir explorando nuestras propuestas formativas

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